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La Voz de la Liga de Revolucionarios por una Nueva América

Examinando, analizando y sacando conclusiones políticas acerca de los problemas más críticos que enfrenta
el movimiento revolucionario en los Estados Unidos hoy en día

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Borrador de la Resolución Política

Estamos viviendo tiempos revolucionarios. Las ideas y las instituciones, rasgadas desde sus bases sociales, todavía no se han afianzado en algo nuevo. Hay un creciente núcleo de la población cuyos intereses ya no se pueden abordar, excepto si también se trata con los atropellos perpetrados contra toda la humanidad. Existe un movimiento emergente cuyas demandas son de índole política. Esta es la base objetiva para desarrollar la parte intelectual del movimiento revolucionario de hoy.

Para desencadenar el poder de este movimiento, los revolucionarios se concentran en el desarrollo de la conciencia política del pueblo, para velar por que la transformación social guarde los intereses de la humanidad.

Tal como la clase gobernante, la clase obrera debe transcender las batallas dentro de los confines del capitalismo y asumir la lucha para reconstruir la sociedad en el marco de sus intereses. No es suficiente el conocimiento en torno a los crímenes perpetuados bajo el sistema capitalista. Se debe vislumbrar la lucha por una nueva sociedad, aún si se tiene que luchar contra las injusticias y el sufrimiento ocasionados por el sistema anterior.

Este momento histórico ha producido decenas de miles de revolucionarios —personas de todas las condiciones sociales que responsabilizan al sistema capitalista por el sufrimiento y las injusticias de estos tiempos y que luchan por poner fin al sistema, el cual ya no tiene nada más que ofrecer para el progreso de la humanidad. Para garantizar que los revolucionarios cumplan con las responsabilidades que exige esta etapa de la historia, la Liga de Revolucionarios por una Nueva América se ha dado a la tarea de establecer una organización para los mismos.

Actualmente, evaluamos las condiciones económicas, políticas y sociales para centrarnos en las tareas críticas de los revolucionarios de hoy.

EL RUMBO ECONÓMICO DEL PAÍS

La crisis financiera ocasionada por el creciente uso de la electrónica en la producción sigue intensificándose tanto internacional como nacionalmente. Se está desarrollando la crisis cíclica del subconsumo. La produc-ción automatizada elimina del mercado los artículos básicos producidos con mano de obra. En este proceso, se han reducido los sueldos hasta equiparlos con el costo de la producción automatizada. Toda la producción de la mano de obra, incluida la de los propios trabajadores, se transforma en algo superfluo. Una producción sin precedentes y privaciones, también sin precedentes, de-scriben nuestro tiempo. La revolución electrónica en la producción, combinada con la crisis cíclica, genera una caída sin precedentes del sistema capitalista.

A medida que la electrónica reemplaza la mano de obra, se utiliza el dinero —en vez de la producción— para generar más dinero. Entre más se usa la electrónica, más se desvaloriza el dinero. Éste deja de expresar un valor de intercambio y se transforma cada vez más en un instrumento para la especulación, en vez de una inversión en la pro-ducción. Una cantidad cada vez menor de este dinero se utiliza para salarios. El resultado es una polarización sin precedentes de la riqueza y la pobreza. Mansiones de $30 millones y trillones de dólares de deuda nacional señalan la destrucción del dinero como una expresión de valor.

¿Cómo pueden continuar la producción y el intercambio bajo tales condiciones? La clase capitalista ha demostrado que es incapaz de gobernar. Ya se ha dictado la sentencia de muerte del capitalismo.

EL RUMBO POLÍTICO DEL PAÍS

Ya no quedan etapas subsiguientes de crecimiento para el capitalismo. La producción impulsada por la electrónica está disolviendo la base de la mano de obra asalariada de la sociedad capitalista. Las preguntas que surgen son: ¿Qué se creará en cambio? ¿Estarán la producción electrónica y las corporaciones gigantescas bajo el control del pueblo, o estará el pueblo bajo el control de estas grandes empresas?

El Estado debe combinar lo viejo con lo nuevo. La ley, la costumbre y la historia defienden y protegen las relaciones existentes del capitalismo y vinculan al Estado con el pasado. Al mismo tiempo, el Estado todavía debe garantizar la propiedad privada, sin importar la apariencia con la que ésta se presente. Protegida por el Estado, la clase gobernante está obligada a desarrollar un modo de producción basado en la propiedad privada, pero sin la clase productora del pasado.

El fascismo no es una opción o un programa. El mismo está surgiendo objetiva-mente como la única superestructura posible para que el poder corporativo tome posesión. El fascismo está surgiendo dentro de la lucha de la clase capitalista —una clase que se está transformando— para alinear la superestructura política con las relaciones productivas que se están transformando.

Actualmente, el Estado no tiene que estar inmerso en el rumbo y la gestión de la economía. La nacionalización es un medio para que la clase gobernante mantenga y promueva las leyes y la santidad de la propiedad privada, frente a la destrucción del sistema capitalista. Si bien la forma y el grado de estas intervenciones varían de un sector de la economía a otro, todas abarcan la necesidad objetiva que tiene la clase capitalista de que el Estado actúe abiertamente según los intereses de los capitalistas como clase.

Este es el significado de las acciones del gobierno, empezando con la crisis financiera del 2008. A medida que la crisis se enrumbaba hacia una fusión que amenazaba con el colapso del sistema financiero, el gobierno estadounidense respondió con la nacionalización temporal de la banca y las instituciones financieras. En un período de unos seis meses, se produjo una de las mayores transferencias de dinero de la clase trabajadora a la clase propietaria que habían sucedido en la historia del mundo, la cual estuvo encabezada y dirigida por el gobierno de los Estados Unidos.

En el 2009, el gobierno tomó otro paso con la nacionalización, la intervención y la gestión de las empresas Chrysler y General Motors, con el fin de evitar el desplome de la industria automotriz en los Estados Unidos. Tal como sucedió con la crisis financiera, el gobierno garantizó que la estabilización y la protección de la economía salvaguardaran los intereses de las corporaciones y de la clase gobernante que las poseía y que se beneficiaba de éstas. Tanto la nacionalización virtual de los bancos como la nacionalización de las empresas Chrysler y GM expresan la transición de un Estado que funciona como el simple facilitador de la voluntad corporativa a un Estado que asume un papel directo en la producción social.

El pueblo estadounidense está empezando a ver lo que se viene encima en cuanto a su futuro. Desde el inicio de la crisis financiera, millones de personas han perdido sus puestos de empleo y sus hogares. En un momento en que las corporaciones están obteniendo ganancias inauditas, muchos estadounidenses se están preguntando: “¿Dónde está nuestro préstamo de rescate?”

La lucha sobre al servicio de qué intereses está la nacionalización es un campo en el que los trabajadores pueden pasar de luchas económicas dispersas contra las corporaciones a luchas políticas unidas contra el Estado. Es en esta lucha en torno a la nacionalización que los obreros comenzarán a reconocerse como clase. Ellos se darán cuenta que la lucha para desarrollar una economía comunal es la solución final.

Cada vez más, las viejas formas de dominio — de engañar a los obreros y de hacerles creer que la actual estructura política resolverá sus problemas— se están exponiendo como la bancarrota. El pueblo estadounidense está enojado con el sistema bipartidista y está a punto de perder por completo la fe en éste.

La polarización que se está desarrollando dentro de los partidos Demócrata y Republicano está instituyendo la etapa para que se rompa la continuidad del actual sistema político. Esta ruptura y la formación de un tercer partido acelerarán el desarrollo político de la nueva clase.

EL MOVIMIENTO SOCIAL DE ESTE TIEMPO

La gran mayoría del pueblo estadounidense ha estado políticamente dormido durante 65 años. Han surgido grandes movimientos sociales, tales como el Movimiento Libertad o la lucha contra la guerra de Vietnam. Estos movimientos no colocaron, ni podían situar, a la vanguardia las relaciones entre clases. Durante este período, la idea de que los líderes resuelven los problemas —y no la amplia actividad de millones de personas— se arraigó profundamente. Ahora estamos observando los resultados de esta idea. Aún en las situaciones más difíciles, existe la tendencia, por parte de quienes corren mayor peligro, de considerarse espectadores o, en el mejor de los casos, partidarios de algún líder.

La crisis económica se ha profundizado a un punto tal que inmensas cantidades de personas han perdido sus trabajos, sus hogares y mucho de lo que consideraban como condiciones seguras. Muchos de los que mantuvieron sus hogares están enfrentando recortes en cosas muy esenciales, tales como agua o protección contra incendios. A medida que la crisis afecta a un segmento más estable y estructurado de la sociedad, es inevitable que surja una respuesta más amplia.

El primer impulso espontáneo del pueblo es culpar y volverse contra el segmento más vulnerable de la población, en vez de morder la mano que los ha alimentado. Por consiguiente, la primera respuesta social amplia fue la formación de un movimiento de oposición (el denominado “Tea Party”). La retórica populista antigubernamental a duras penas abarca su agenda racista, contra los inmigrantes y contra los pobres. Si bien la reacción ha puesto a los progresistas a la defensiva, la ruleta social ha dado vueltas y ha empezado a surgir una respuesta social. Nuevamente, el socialismo se ha transformado en un tema auténtico.

La realidad es que las personas están confundidas y sienten temor. Su razonamiento está restringido por la historia del genocidio de los amerindios y el fundamento económico provisto por la esclavitud de millones de africanos. Sus respuestas espontáneas son y serán peligrosas.

Los demagogos alborotan el enojo y el temor, a fin de desarrollar una base de las masas para las necesidades de la clase gobernante. Para lograrlo, ellos utilizan cualquier ideología divisoria que la historia les haya dado. El color se ha transformado en una “hoja de parra” detrás de la cual ellos atacan a todos a los que se están expulsando de la economía. Por consiguiente, el asunto afroamericano se sitúa al centro de la formación y la politización de la nueva clase.

La clase gobernante no puede abandonar el arma de la raza, ya que históricamente la misma ha evolucionado y forma parte integral de la política estadounidense. Al mismo tiempo, la amplitud hasta ahora desconocida de la igualdad de la pobreza está cimentando la base para una verdadera unidad de clase, sin importar el color.

LA CONCIENCIA ES DECISIVA PARA LA PROPIA LUCHA

Todas las señas apuntan hacia un largo período de lucha social, marcado por la volatilidad y la inestabilidad política. La pobreza y el temor están llegando rápidamente a sectores de la población que antes vivían bajo condiciones seguras y se está elimi-nando la cohesión ideológica de sus viejos cimientos, pero el país cuenta con muy poca historia sobre la concientización de clase y la lucha política.

Si bien las características, las exigencias y la toma de conciencia de la lucha social podrían no tomar la forma de una clase, toda corriente de la lucha social —por los servicios de atención a la salud, la educación, las viviendas y los alimentos— es revolucionaria y está lista para chocar con los intereses de la propiedad privada.

La discordia sobre las necesidades y los intereses actuales preparará el terreno para la integración de una conciencia determinante sobre quién está luchando contra quién y la meta de esa lucha. La conciencia de los intereses de clase se transforma en algo decisivo para la propia lucha.

Ya se puede observar el vasto entendimiento de que hay algo que no está bien en la sociedad —que los problemas candentes de hoy son el resultado de un problema en la sociedad, no sólo de las malas decisiones o la mala suerte de las personas. Pero todavía no existe un sentido cohesivo sobre lo que es el problema o la solución. La gente sabe —o al menos intuye— que el control corporativo de los mecanismos políticos de poder ha hecho que la clase dominante no sea capaz de gobernar según los intereses de la sociedad.

Ese sentido de que algo no marcha bien no puede desarrollarse más sin la conciencia de los intereses actuales —la comprensión de lo que está en juego: que el público controlará a las corporaciones o éstas controlarán al público, y al servicio de qué intereses deberá estar el gobierno.

Los revolucionarios que proceden a partir de la objetividad de la lucha emergente —no sus características— pueden desarrollar la conciencia del movimiento en el proceso de mantenerlo en su trayectoria objetiva hacia la lucha política y la resolución.

CONSIDERACIONES ESTRATÉGICAS

La nueva clase permite que sea posible que el movimiento revolucionario cumpla con sus verdaderos propósitos.

La nueva clase de proletarios —la mayoría de los cuales son trabajadores contingentes, de medio tiempo y que ganan menos que el sueldo mínimo— se crea a través de los nuevos medios de producción. Como un nuevo segmento de la clase obrera, ellos forman una nueva categoría dentro de la misma. A este nuevo sector de la clase obrera se le está excluyendo cada vez más de las relaciones entre los trabajadores y los capitalistas.

Los sufrimientos de esta nueva clase son universales. No se puede mitigar la miseria ni su existencia precaria, excepto mediante la abolición de la propiedad privada. Este programa comunista es la única solución para la devastación económica y social que se está propagando hacia segmentos más amplios de la sociedad.

Los revolucionarios deben desarrollar la visión, la ciencia, la estrategia y la orientación necesarias para la clase obrera. El primer paso es identificar el sector políticamente decisivo en cualquier etapa determinada —ese segmento de la clase que puede impulsar el proceso.

El momento actual señala un giro en el centro político de gravedad. Los obreros industriales, bajo el ataque de la electrónica y de la globalización, ahora están casi desvalidos. Este creciente núcleo de desposeídos se está transformando en el centro de gravedad. Estos trabajadores, que antes vivían cómodamente y de repente se vieron desposeídos, tienen la opción de luchar o pasar hambre. Sus trabajos han desaparecido para siempre. Ya no pueden lograr sus demandas dentro del sistema. La lucha por demandas concretas de los trabajadores significa que los revolucionarios deben educar para luchar contra el sistema, más que contra el patrono.

La clase obrera y la clase capitalista ya comienzan a enfrentarse mutuamente fuera de sus relaciones económicas; eso es, en el ámbito político.

Ya se encuentra lista la etapa de la batalla para la conciencia de los intereses de clase, para un programa que aborde esos intereses, para la necesidad de que el poder político reorganice la sociedad y para una visión de la nueva sociedad.

LAS TAREAS DE LA LIGA

Los tiempos revolucionarios exigen ideas revolucionarias. Actualmente, los revolucionarios pueden inspirar al pueblo con la visión de una nueva sociedad. Les pueden ofrecer confianza de que el progreso científico y tecnológico de la humanidad puede hacer realidad esta visión de una nueva sociedad comunal cooperativa.

Con todas las armas propagandísticas a su disposición y dispersa en cada frente de lucha, la Liga empodera al pueblo con la conciencia para esforzarse por lograr esta nueva sociedad y la responsabilidad de desempeñar su papel en la historia. ¿Qué ideología expresará y guiará el movimiento que hoy está surgiendo? ¿Será una ideología que facilite un movimiento fascista, o una ideología que facilite una sociedad cooperativa?

La Liga trabaja dentro de la lucha práctica para materializar su misión de reunir a los revolucionarios con base en las demandas de la nueva clase, de educarlos y de ganarse su respaldo para la solución comunista del problema.

La propaganda de la Liga desarrolla la conciencia de aquellos que están despertando ante la devastación de la sociedad. Con esta propaganda se le habla a la sociedad sobre su único punto de unión: las verdaderas demandas de la nueva clase para la obtención de viviendas, educación y servicios de atención a la salud, al igual que para instituir un mundo pacífico. Esta propaganda permite que la sociedad tome conciencia de la naturaleza revolucionaria de esta creciente y nueva clase. Asimismo, la propaganda permite que la clase tenga presente su misión histórica de conducir a la humanidad hacia una nueva sociedad.

Los revolucionarios cumplen con su misión al trabajar dentro de la lucha práctica. A lo interno de la lucha, los revolucionarios ofrecen soluciones a los asuntos actuales, impulsando el movimiento a lo largo de su línea de marcha, para así pasar de batallas defensivas dispersas a una lucha política unida. Toda lucha se transforma en una batalla sobre los intereses verdaderos, al igual que en una escuela para la creación de ideas revolucionarias.

La Liga recurre a la propaganda donde quiera que el pueblo esté debatiendo y luchando en torno a los asuntos críticos que están trastornando sus vidas, y está logrando que se vuelvan contra este sistema de explotación y de propiedad privada.

A medida que la Liga se dispersa entre los revolucionarios, la misma necesita un sistema que centralice su labor en el ámbito político. La Liga desarrolla y fortalece una infraestructura de educación, publicaciones y una organización que mantendrá su crecimiento y el curso adecuado de las tareas por venir, y reforzará continuamente el rumbo político de sus labores.

Debemos agruparnos con tal de tomar ventaja de las oportunidades y enfrentarnos hacia los retos de este momento. Instauremos una Liga que sea la organización de revolucionarios que exige este momento.

enero-marzo.2011.Vol21.Ed1
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Photo of Protest

30,000 se manifiestan en apoyo de la huelga
de el Chicago Sindicato de Maestros
Foto por Ryan L Williams
usado con permiso

Without vision, the people perish: many have repeated this wise saying, recognizing its truth. The age-old vision of a world without scarcity, one that has evolved beyond the need for exploitation, class domination, organized violence, and stultifying labor has been the dream of millennia. It is expressed in the world's literature, secular and sacred: "the land of milk and honey."

'Without Vision, The People Perish'
RC - May 2011

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