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El jovencidio — La Guerra del capitalismo contra la juventud es una guerra contra toda la sociedad

El “jovencidio”, la expresión en México para los ataques genocidas del estado contra la juventud, también describe lo que está pasando en EE.UU.  Es un punto de entrada para el capitalismo en su ofensiva contra la sociedad en general.

En ambos lados de la frontera, el Estado se ha unido a las corporaciones para crear prisiones empresariales—privatizadas con fines de lucro, una enorme industria de seguridad financiada con el presupuesto militar, el tráfico de armas empresarial y la “Guerra contra las drogas” que justifica estas medidas.  Una parte integrante de este creciente ambiente fascista en ambos países es la industria corporativa de la enseñanza que está apoderándose de y privatizando la educación pública a fin de saquear los presupuestos nacionales y adoctrinar a una nueva generación.

Líderes de las luchas contra la privatización de la enseñanza en Canadá, México, los EE.UU. y Puerto Rico se han estado organizando a través de las fronteras con miras a coordinar el movimiento a nivel internacional.  Se reunirán en mayo para desarrollar un planteamiento más global.

En septiembre, el director de las escuelas públicas de Chicago, Forrest Claypool, anunció que en el 2016 se podrían cerrar más escuelas y eliminar hasta 5.000 puestos.  Ese mismo mes, el LA Times expuso un plan secreto para empezar a cederles más de la mitad de las casi 900 escuelas del distrito a compañías de escuelas privadas subvencionadas (escuelas chárter).  Estos casos no son únicos ni representan meras escaramuzas locales en una creciente guerra iniciada por los dirigentes capitalistas a fin de reestructurar la sociedad.  Por todo el planeta, su dominio de la alta tecnología significa que miles de millones de obreros jóvenes sólo obtendrán puestos de trabajo mal pagados e inseguros o, incluso, ningún puesto, al caer víctimas de lucrativas empresas, las fuerzas armadas y la violencia policíaca.

Los estudiantes debían aprender que la riqueza creada con la nueva tecnología se puede emplear para mejorar la enseñanza, reducir la pobreza a escala mundial y sanar el planeta.  En su lugar, se les dice que Estados Unidos sencillamente no puede pagar por una educación pública de calidad, así que hay que cerrar las escuelas y recortar sus fondos junto al pago y los beneficios de los maestros y el personal.  Se les dice que la vida, al igual que la escuela, se ha convertido en una serie sin fin de exámenes en que podrían fracasar.

La avalancha de exámenes escolares no tiene por objeto ayudarle al estudiante a aprender sino que justifica negarles a miles de ellos el acceso a la enseñanza superior y carreras profesionales.  Luego se enfrentan a una prueba más severa de vida o muerte, cuando la producción sin mano de obra impulsa la guerra del capitalismo contra la juventud y le niega trabajo.  Esta situación obliga a algunos a inscribirse en las fuerzas armadas para matar o ser muertos por otros jóvenes como ellos.  Si sobreviven todo esto, aún podrían ser las víctimas inocentes de la guerra asesina contra los pobres iniciada por un ejército policial.  Esta guerra ha derribado por lo menos 1.000 personas por año desde el 2013.

El homicidio autorizado por el Estado

En los últimos dos años en México y EE.UU., se han visto movimientos de masas nacionales en respuesta a las muertes a manos de la policía.  El movimiento en EE.UU. en contra de los homicidios perpetrados por la policía y autorizados por el Estado, como en los casos de Ferguson, Baltimore, Nueva York y Chicago, coincide con una represión y homicidios aún más violentos en México cometidos por tropas estatales y federales en Ayotzinapa, Guerrero, Oaxaca, Michoacán y Chiapas.  En ambos países, la mayoría de estos asesinatos se “justifican” mediante la criminalización de la juventud.

En EE.UU. la juventud afroamericana en particular ha sido objeto de la persecución de políticos y los medios corporativos, provocando una histeria que ha impulsado a distritos escolares a encargar a la policía de la disciplina.  Recientemente, hemos sido testigos del ataque brutal de un sheriff contra una joven en Carolina del Sur porque no quiso entregar le su celular a él, el esposar a niños de escuela elemental como medio de disciplina y búsquedas sin previo aviso de perros rastreadores de drogas en aulas escolares en Los Ángeles.  En los últimos años, cuerpos de policía universitarios han matado a tiros a ambos, estudiantes universitarios afroamericanos y blancos, desde San Antonio, Texas, hasta la Universidad de Alabama del Sur y, en noviembre pasado, en el Spartanburg Methodist College de Carolina del Sur.

La “vía directa de la escuela a la cárcel” sigue en pleno auge en EE.UU. y las cifras del camino “de la escuela al cementerio” van en aumento.  Una base de datos de El Guardian de todos los homicidios cometidos por la policía norteamericana en el 2015 muestra que hay un ataque concentrado en la juventud afroamericana.  También muestra que estos ataques forman parte de un creciente programa de violencia policíaca contra norteamericanos de todos los colores y edades.

Aunque el porcentaje de afroamericanos muertos a manos de la policía es mayor que el de euroamericanos, el número total de blancos asesinados es superior debido a que la población blanca es mucho mayor.  Los homicidios perpetrados por la policía no se limitan a cierto grupo de edad.  Pero el Estado fomenta la propaganda contra la juventud afroamericanos.  En definitiva los afroamericanos sufren la mayor carga y nada cambiará en EE.UU. hasta que “las vidas negras importen”.  Pero el asesinato policial autorizado por el Estado recae sobre todas las edades y nacionalidades.  De 1.134 norteamericanos muertos por la policía en 2015 cuyas edades eran conocidas, casi la mitad, unos 524 homicidios, tenían menos de 35 años y 546 tenían más de 35 años.

La militarización de nuestras escuelas y calles refleja la militarización de la sociedad en ambos lados de la frontera.  ¿Quién puede olvidar el cadáver del estudiante de Ayotzinapa a quien le desprendieron el rostro y arrancaron los ojos, mientras que hasta el día de hoy siguen desaparecidos sus 43 compañeros después de que la policía los detuvo?  Tan extrema como es la violencia en México, con el ejército presente en las calles, la clase gobernante en este país va en la misma dirección.  A fin de cuentas, ambos países están directamente vinculados al capitalismo mundial.  Los capos de las drogas y el gobierno están tan entrelazados que el pueblo mexicano le llama a su gobierno un “narcoestado”.

En Oaxaca, Chiapas, Michoacán y Guerrero se ha desatado una guerra contra los maestros que se niegan a seguir la “reforma educativa” del gobierno.  En agosto del año pasado, se desplegaron 17.000 tropas federales con equipo militar pesado en Oaxaca, donde se había puesto en prisión federal a cuatro líderes sindicales.  Se mandaron 10.000 policías y tropas federales a Chiapas en enero, estado en que se golpearon salvajemente a 6 maestros y se mató a otro, y en Michoacán se arrestaron a 53 normalistas.  Mientras que a las dos semanas dejaron libres a las 22 mujeres, los hombres permanecieron en la cárcel hasta el 27 de enero.  Estos estudiantes son de las comunidades más pobres, rurales e indígenas, especialmente en los estados sureños de México. No es casualidad que estos estados tengan una historia centenaria de lucha contra la represión violenta y que fueron duramente azotadas por los acuerdos comerciales del capitalismo global. Cientos de miles de maestros y estudiantes y sus comunidades se han manifestado en protesta y siguen sufriendo ataques, mientras se levantan protestas solidarias por todo el país.

Al criminalizar la juventud, especialmente en las comunidades más indigentes, el gobierno a todos los niveles está escalando la supresión de cualquier levantamiento popular contra las imposibles condiciones de vida impuestas por el capitalismo global de la alta tecnología.  El estado de California, por ejemplo, gasta más al año criminalizando la juventud que educándola.

La producción sin mano de obra significa que cada vez más el ser humano no puede trabajar para sobrevivir.  La polarización extrema de riqueza y pobreza y la expropiación van en aumento en todas partes.  Si se necesitan cada vez menos trabajadores para la producción y los servicios, entonces la educación que formaba parte del costo de producción del trabajador ya no hace falta.  Por lo tanto se va eliminando el trabajo de los maestros.  Ya tampoco se necesitan los obreros jóvenes.  Así que la política de la enseñanza pública se estructura para enseñarles a las élites a dirigir la sociedad, mientras que la mayoría de los estudiantes reciben poca educación que, de lo contrario, les daría las herramientas para determinar el futuro de la sociedad.

El Estado requiere que las escuelas sean una herramienta para el control social de las masas de la juventud, hoy prescindibles.  El dinero ya está parando en los departamentos policiales de las escuelas, en detectores de metales y sistemas de vigilancia y en mayores castigos por ausentismo del estudiante.  En la educación de pre-Kinder a 12º grado, la tendencia es hacia la militarización de las escuelas e imponer reformas educativas que les enseñen a los estudiantes a aceptar el control social en lugar de analizar y cuestionar las condiciones actuales.  Los maestros se encuentran bajo ataque cada vez más, especialmente aquéllos que empoderan a sus estudiantes para que comprendan la revolución económica en marcha y conciban colectivamente la posibilidad de utilizar las nuevas tecnologías para crear sociedades solidarias en que se comparte.  En la enseñanza superior, la deuda estudiantil se ha convertido en una forma más de control social.

Las crisis en la educación pública se ha manifestado mayormente a nivel de estado y local, en que la agenda de austeridad les permite a las corporaciones explotar y privatizar la enseñanza.  Sin embargo el campo de batalla más importante es, cada vez más, el federal.  Asumir control público de la enseñanza significa nacionalizarla con el fin de que el gobierno le asegure a todo el mundo una enseñanza de por vida, gratuita y de calidad.

Más allá de la resistencia

Hasta el momento la humanidad está perdiendo la guerra contra la juventud porque sólo la clase gobernante reconoce la meta de la ofensiva política.  Muchos creen que los ataques forman parte de los esfuerzos de conservadores ricos mayormente blancos por volver al pasado en Estados Unidos.  Pero no quedan reformas cuando el Estado policial se apodera de la calle.

Se hará llamados a luchar contra el racismo y los ataques corporativos, pero siempre les siguen nuevos ataques.  La nueva clase de trabajadores, rechazados por la tecnología libre de mano de obra, puede y tiene que ir más allá de las escaramuzas sin fin y aisladas de luchas defensivas y tomar acción política unificada.

La revolución económica que está alterando el mundo exige que la humanidad tome la ofensiva con el objetivo de transformar el mundo.  Esta alteración de la enseñanza pública se deriva de la revolución tecnológica que hace que la antigua sociedad quede obsoleta.  La lucha fundamental actual trata de qué clase de sociedades se desarrollarán en base a las nuevas tecnologías.  O las corporaciones siguen destruyendo la sociedad y el medio ambiente o nosotros creamos un mundo en que se satisfagan las necesidades de todos y vivamos en armonía con el medio ambiente.  Es ante todo una lucha política por el poder.  Estratégicamente esto quiere decir que hay que luchar por una nueva sociedad cooperativa en el futuro que le asegure a todo el mundo todo lo que necesite para prosperar, contribuir y desarrollarse.

Una sociedad realmente cooperativa aseguraría que las nuevas generaciones tengan todas las destrezas y los recursos necesarios para participar en una transformación revolucionaria de la sociedad para todos.  La nueva clase proletaria decidirá qué tipo de educación es necesaria para desarrollar tal maravilloso futuro, una vez ejerza su poder político unificado.

mayo/junio 2016. vol.26. Ed3
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Photo of Protest

30,000 se manifiestan en apoyo de la huelga
de el Chicago Sindicato de Maestros
Foto por Ryan L Williams
usado con permiso

Without vision, the people perish: many have repeated this wise saying, recognizing its truth. The age-old vision of a world without scarcity, one that has evolved beyond the need for exploitation, class domination, organized violence, and stultifying labor has been the dream of millennia. It is expressed in the world's literature, secular and sacred: "the land of milk and honey."

'Without Vision, The People Perish'
RC - May 2011

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